martes, 8 de noviembre de 2011

:)

Entraste en mi vida (o tal vez fui yo la que invadió la tuya con todo el descaro del mundo) un frío veintitantos de mi vida, como la casualidad más grande de todas. Nos felicitamos los respectivos cumpleaños y por aquel entonces rozaba el margen de la legalidad... ahora me faltan unos meses para pasar a la era de los patitos y a ti año y poco para el trienio. En eso consiste todo, ¿no? En aprender de los errores, sonreír, sonreír mucho y evolucionar, aprender y cambiar, pero siempre en positivo.
Y desde aquel lluvioso abril formas parte de mi calendario, llevas veinte meses siendo prácticamente el protagonista de mi vida, siendo ese circulo rojo o una sonrisa en el calendario.
¿Sabes? Siempre he pensado que es bueno no arrepentirse de las cosas y muchas veces he afirmado que no me arrepentía de nada de lo que he hecho hasta ahora, pero eso no es del todo cierto. No tiene demasiado sentido arrepentirse de algo ya que no tenemos una máquina para darle al "pause" y retroceder al momento exacto y cambiarlo, pero es honrado admitir los errores que cometemos, para no volver a tropezar con la misma piedra en el futuro. ¿Sabes de lo que me arrepiento? De el año pasado, así, en general. Sí, ya sé que era mi primer año de universidad y blablablá pero digas lo que digas, no tengo excusa para haberme comportado como me comporté y soy incapaz de imaginar lo que tuviste que pasar y tragar conmigo, carros y carretas es poco. Estaba completamente descentrada, no era yo misma, me dejaba llevar por todo menos por lo que de verdad me interesaba y no es justo. Para nada es justo, porque sé que muchas veces me has necesitado y yo no he estado ahí, a tu lado como siempre has estado tú y es algo que no sé si voy a ser capaz de perdonarme. Sabes que te quiero, y sabes que el año pasado también te quería, pero tenía un modo muy... ortodoxo de mostrarlo.
Ya sé que ya hemos pasado todo un año juntos, de enero hasta diciembre, pero este curso que acaba de empezar estoy más ilusionada que una niña con el estuche lleno de rotuladores nuevos y libros que huelen bien, porque tengo la sensación de que el año pasado no lo aproveché al máximo (ni al mínimo) y siento, que ahora la vida (y tú) me dais otra oportunidad, otros doce meses para intentar convencerte que de verdad quiero que seas mi noviembre, mi diciembre, mi enero, mi febrero, mi marzo, mi abril, mi mayo, mi junio, mi julio, mi agosto, mi septiembre y mi octubre. Doce meses a estrenar, llenos de sonrisas, mimos y besos, muchos besos. Doce meses para demostrarte que he cambiado, que solo te quiero a ti y que lo demás es totalmente prescindible porque cuando estoy contigo no me hace falta nada más. Doce meses para aprender el uno del otro. Doce meses para volver a enamorarme de ti cada mañana con tus sms de buenos días y las llamadas de buenas noches. Doce meses para comernos el mundo, porque cuando estamos juntos, no hay nada que nos pare. Doce meses para quererte un poco más cada día, hasta el infinito y más allá, como una función tangente inversa que se aproxima a una asíntota.

¿Quieres ser mi noviembre?

No hay comentarios:

Publicar un comentario